AL-JAZEERA.NET Las palabras son armas en el ataque de Israel contra Gaza
Toda guerra es por principio una guerra de propaganda y, en ellas, las palabras son armas. Lo mismo pasa con la palabra “guerra” cuando la usamos para expresar el ataque militar israelí contra Gaza. Es un concepto inadecuado y fuera de lugar cuando hablamos de un enfrentamiento entre uno de los ejércitos más poderosos del mundo, por una parte, y un millón y medio de civiles, mujeres, hombres, niños y ancianos, por otra.
¿“Intercambio de hostilidades”? Mientras que en este lado tenemos una fuerza aérea que arroja toneladas de bombas en medio de Gaza, una de las ciudades más densamente pobladas del mundo por kilómetro cuadrado, en el otro hay cohetes cuya capacidad destructiva es mínima. No se trata de una guerra, sino de una carnicería. ¿Víctimas de las dos partes? Pues claro, pero la verdad completa es que han muerto tres de la israelí y quinientas de la palestina.
Evidentemente, los medios de comunicación juegan un importante papel en esta guerra de palabras y, en general, al describir lo sucedido estas últimas semanas: no es casualidad que se emitan continuamente imágenes de unas pocas casas destruidas en Sderot o Netivot antes de mostrar una mezquita de Gaza destruida por un misil israelí caído sobre los cuerpos de mujeres y niños.
En general, a los militares no les gusta tener a los periodistas al lado o demasiado cerca cuando cumple con su misión. Es algo natural y los mandos israelíes no son una excepción cuando escogen a quienes van a cubrir la noticia. También los políticos prefieren pasar por un cedazo lo que va a llegar al público, ya sea local o internacional, porque se les podría pedir cuentas en caso de que fracasen.
SIN EXCUSAS
El ejército israelí controla las noticias y las imágenes que llegan desde Gaza y los periodistas israelíes practican además el autocontrol por “patriotismo”. Pero, aún así, estamos observando con atención lo que ocurre: en el siglo XXI, los canales por satélite y las cámaras de pequeño tamaño permiten que el mundo entero siga los acontecimientos con pocas excepciones.
En concreto, con respecto a la agresión israelí contra Gaza, sabemos lo suficiente para que nos hagamos una idea genuina y hablemos de carnicería ideada y planificada con premeditación desde hace mucho tiempo. La obviedad de los sucesos y crímenes que la conforman también explican la rapidez de la movilización que caracteriza a las iniciativas que ponen en evidencia estos crímenes.
Después de sólo unas horas, la masacre de Gaza reunió a alrededor de 1500 israelíes de izquierda antiimperialistas frente al ministerio de defensa en Tel Aviv para expresar su ira y los sentimientos de vergüenza que se apoderan de ellos frente a lo que se perpetra en su nombre.
Debido a la capacidad de los medios de comunicación para sortear el deseo de los líderes políticos y militares de ejercer el control, nadie podrá decir algún día que no lo supiera, y esto se aplicará en el juicio de la historia y los tribunales internaciones por crímenes de guerra.
DIMISIÓN DE LA IZQUIERDA
La invalidez de esta excusa aumenta la gravedad de la “dimisión” de movimientos como “Paz Ahora” o el partido de izquierdas Meretz, que han elegido, al menos en este momento, apoyar la política del gobierno: apoyan la masacre y los discursos que la justifican y hablan del riesgo a la existencia [de Israel] que puede venir de Gaza pero saben perfectamente lo que está pasando.
Por desgracia, esta forma de actuar no es nueva. Desde 1956 a 2009 no ha estallado una guerra que no lograra el apoyo de la izquierda sionista, que siempre repite las mentiras más grandes comprometiéndose con Israel, país que recurre a la defensa propia. Y cuando se enfrentan al fracaso o a la condena internacional, cambian de piel y pasan a engrosar las filas de la oposición a la guerra. Esperemos que este cambio sea rápido y que veamos pronto sus signos.
La izquierda antiimperialista no ha esperado: desde el inicio del bombardeo de Gaza hace diez días, más de mil personas se han movilizado para decir no al bombardeo y no al bloqueo de Gaza y organizarán decenas de concentraciones a lo largo de las próximas semanas.
Igualmente, los palestinos ciudadanos de Israel se han lanzado a las calles con firmeza en Nazaret y especialmente en Sekhnin, donde se reunió una manifestación nacionalista de la minoría palestina de más de 50.000 personas. El sábado pasado, fuimos entre seis y ocho mil personas manifestándonos en Tel Aviv frente a una concentración enfervorizada de signo contrario que la policía no pudo controlar sin dificultad.
La oposición a la guerra en Israel sigue siendo muy débil y el discurso de los neoconservadores sobre la civilización judeocristiana y en contra de la amenaza árabe islámica continúa ejerciendo una influencia enorme en los medios de comunicación israelíes. Pero cuanto más eficaz sea la resistencia a la que se enfrenta la destrucción israelí, cuanto más crezca la presión internacional que siente Israel, más fuertes serán las voces israelíes que exijan al gobierno que pare esta matanza.
Michel Varshavsky, pacifista israelí
Original en árabe
Al-Jazeera.net DOHA الجزيرة.نت
Traducción de prensaarabe.com

09 Ene 2009 10:06 am
Me da verguenza que la comunidad internacional permita que esto suceda.
12 Ene 2009 06:10 am
Desde la Republica Bolivariana de Venezuela, manifiesto mi profunda indignaciòn, por la matanza que realiza el genocida estado sionista de israel, con el glorioso pueblo palestino, matando selectivamente a mujeres y niños , para tratar de acabar con las generaciones de relevo,la misma practica del nazismo, del cual los israelies son alumnos aventajados, pero la historia no perdona y los pueblos menos ya sus mentores estan atravesando grandes dificultades economicas y sus tiempos de dominacion se acortan, tiempo al tiempo.