Sobre los escombros de la Unión Nacional de Estudiantes de Iraq (la única organización a la que se permitió ejercer sus actividades estudiantiles en las universidades iraquíes durante el gobierno del régimen anterior) han aparecido diez asociaciones estudiantiles universitarias reclamando su independencia aunque representen, en muchos casos, a esferas de los movimientos políticos que intentan, a través de ellas, polarizar el sector juvenil universitario. La mayoría de la población iraquí está compuesta por jóvenes cuyas edades oscilan entre los 18 y 25 años.
La prueba más fehaciente de que estas organizaciones se asemejan a lo que podría ser una ramificación de un partido es lo que numerosos estudiantes han asegurada a Al-Hayat en los encuentros mantenidos con ellos. Según éstos, al frente de las organizaciones mencionadas normalmente se encuentra una persona ajena a la facultad que encarga la organización de los asuntos a un pariente o amigo íntimo suyo entre los estudiantes. Mientras tanto, esta persona sostiene financiera, conceptual y logísticamente a la asociación. Con ello aumenta la protección de sus miembros y su inmunidad para ausentarse de clases o exámenes.
A pesar de las advertencias lanzadas por los interesados en el tema de la enseñanza y la educación sobre la necesidad de prohibir la politización de la plataforma universitaria, algunos partidos políticos y religiosos se han infiltrado en el campus universitario y han impuesto su presencia a los estudiantes. Algunos de los que pertenecen a las asociaciones ya transmiten información sobre su facultad a la institución que los dirige (fulano es del partido Ba’az, mengano apoya a la resistencia y zutano apoya al gobierno). Por otra parte, se han convertido en un instrumento para difundir las ideas de la institución que los representa.
La asociación La Fraternidad de la Facultad de Letras (la universidad de Bagdad, tras la caída del régimen, está compuesta por un grupo de estudiantes con sus diversas especialidades) eligió adoptar posteriormente el nombre de El Estudiante Entusiasta porque expresa mejor los horizontes ideológicos que comparten, conforme a las palabras de su director el estudiante de Filosofía Yaser Ahmed Yúsef. Éste aclara que “el objetivo de la asociación es la creación de un espacio que conecte a los estudiantes y los profesores en interés de ambos y mantener la seguridad dentro del campus universitario, especialmente en las circunstancias actuales”. Y añade: “El grupo estudiantil, del que forma parte la asociación en sí misma, ha intentado salvar lo que ha podido de las pertenencias de la facultad (libros y mobiliario) durante la caída del régimen anterior y los posteriores robos y saqueos que tuvieron lugar”; e indica que “la asociación se ocupa de la restauración de la facultad, de su limpieza y de crear medios de transporte para las estudiantes; como si fuera una columna de la facultad, la sostiene de manera directa”, niega la presencia de cualquier “interferencia partidista en el trabajo de la asociación”.
Mayzam Abd al-Kadim, estudiante de Historia de la Facultad de Letras, opina que “el conjunto de las asociaciones que se han formado después de la guerra no se caracteriza por la transparencia, trabajan en el extremo opuesto de los objetivos anunciados por ellas (el servicio a los estudiantes)”. Asegura que “algunas asociaciones han ofrecido contrapartidas monetarias a los estudiantes (salarios o viajes al extranjero) para que se inscriban en ellas”, indica que estas asociaciones organizan seminarios, actividades culturales y editan publicaciones periódicas “interesantes”. Pero, por otra parte, han participado en la promoción para destituir a los profesores ba’azistas y expulsar a los estudiantes que con anterioridad pertenecieron al Ba’az de la sociedad estudiantil, aunque los representantes de estas asociaciones están convencidos de que el “partido Ba’az” les había impuesto su pertenencia, pero que la mayoría de las Facultades de Ciencias Humanas estuvieron cerradas partidariamente.
Hisam Abd el-Talib, estudiante de Arqueología, cree que “las asociaciones de estudiantes se parecen a un sindicato profesional (su importancia reside en la defensa de la profesión de estudiante)”; por el contrario, el estudiante Haidar Salam, que estudia Literatura Inglesa, rechaza pertenecer o reconocer a cualquier asociación porque éstas “representan a esferas políticas o corrientes religiosas”.
Uno de los profesores de la Facultad de Lenguas de la Universidad de Bagdad (rechaza descubrir su identidad) considera que “la mayoría de las organizaciones estudiantiles se fundan en bases partidistas y con intereses políticos concretos, lo que influye en la dirección académica del estudiante” y advierte de que “muchos de los que encabezan estar asociaciones son mayores, mayores de lo que se supone para un universitario”.
En la Facultad de la Información de la Universidad de Bagdad se ha constituido la Asociación del Estudiante de Información que alza el lema de “Todos los iraquíes tienen derecho a elegir quién los representa en el Gobierno” desde su fundación hasta ahora; y si el lema puede ser correcto desde el punto de vista político, social y democrático, es extraño en relación con el objetivo declarado de la asociación, que no es sino “ocuparse de los problemas de los estudiantes”.
Hasan Abd al-Hadi, estudiante de Periodismo y responsable de la asociación, asegura que “todo lo que ha conseguido la asociación para su financiación, lo ha hecho a través de las donaciones de sus propios miembros”, e indica que ésta “no pertenece a ninguna institución, excepto a la universidad a la que añade una rama cultural, deportiva y científica”.
Uno de los profesores de la Facultad de Educación de la Universidad Al-Mustansiriya menciona que “las asociaciones de estudiantes han tenido un éxito sin precedentes en la consolidación de la cultura democrática”, pero al mismo tiempo manifiesta su temor a “que las dominen los partidos o confesiones, tal y como ocurrió con el ‘partido Ba’az’, y que un día impongan sus ideas a los estudiantes”.
A esto añade: “Nadie sabe quién dirige la orientación de los miembros de cualquier asociación, así como la agrupación ideológico de esta asociación ha establecido la cultura de la división”, solicitando a los sectores responsables “que haya un control central sobre estas asociaciones y la publicación de leyes que limiten su actividad y sus objetivos”.
Al-Hayat LONDRES الحياة
Haba Hani, Bagdad
9 de enero de 2006
Traducción de Mercedes Juliá
