Los palestinos, que acudieron a las urnas para votar en las elecciones al nuevo parlamento legislativo, sorprendieron al mundo por su completa disciplina y su sentido de la responsabilidad. Así tuvieron lugar unas elecciones pacificas, sin problemas, muertos o heridos. La jornada transcurrió con tranquilidad como si las elecciones hubieran sido en Suiza o Suecia, y no en una zona que hace una semana vivía en una atmósfera de inseguridad y dominada por bandas armadas.
Con esta misma disciplina, sin precedentes, se pondrán las bases del actual proceso democrático, se formarán organismos, habrá una separación total de poderes, y la actividad de la vida política se desarrollará en base a la pluralidad y el respeto a la voluntad de los electores, que son los dueños de la ley y las decisiones.
Carece de importancia que el movimiento Fatah obtenga más escaños que Hamas en el nuevo parlamento legislativo, o suceda lo contrario. Lo que realmente importa es el respeto del conjunto a los resultados de estas elecciones y aceptar que la etapa en la que un único poder se encargaba de tomar decisiones ha terminado y tal vez no vuelva.
Nadie puede decir que representa al pueblo palestino, que tiene la autoridad para negociar y firmar acuerdos en representación suya. Tras la aparición de los resultados de estas elecciones se construirá una autoridad política y una legitimidad nueva que reflejará los diferentes colores del espectro político palestino, a la que se otorgará la responsabilidad de velar por el cumplimiento de la autoridad y conceder o retirar la confianza al gobierno y sus ministros.
La entrada del movimiento de la resistencia islámica Hamas en la batalla de las elecciones, por primera vez tras el boicot a las primeras elecciones del parlamento legislativo, es el avance más significativo e importante, porque la presencia de diputados en representación de este movimiento en el nuevo parlamento legislativo, asegurará la presencia de una oposición real y responsable por primera vez en la historia del proceso político palestino.
El primer parlamento legislativo fue el parlamento de la autoridad y sus diputados, fue un parlamento sin dientes ni garras, su función era congratularse por la mayoría de los pasos dados por el poder y su presidente, la preocupación de la mayoría de sus miembros era cómo conseguir el mayor poder posible para obtener privilegios materiales y representativos.
Se tiene la esperanza de que esta página gris de la historia del pueblo palestino haya concluido y que, al pasarla, aparezca una página de un blanco nítido que sea el nuevo parlamento legislativo, que incluirá parlamentarios que aspiran a representar el interés de sus electores y cuya mayor prioridad es la nación, por encima del interés individual, del partido o de los bloques políticos.
Los palestinos de los territorios ocupados han superado la prueba de la democracia con un gran éxito, como refleja el alto índice de participación y la celebración de unas elecciones limpias y libres de cualquier sospecha de fraude o violencia. Este éxito puede ser un buen modelo de democracia árabe nacional frente a la engañosa democracia estadounidense.
De todo esto se puede extraer muchas lecciones. La más destacable es que los palestinos han votado contra la corrupción y los corruptos y han elegido la nueva sangre juvenil que se aferra a los principios nacionales, encabezada por el arma de la resistencia frente a una ocupación expansionista y colonialista, sin precedentes en la historia moderna.
Esperamos que todas las viejas caras, que han controlado el trabajo político palestino por más de 30 años, vayan desapareciendo. Asimismo esperamos una nueva etapa de responsabilidad y control y la llegada del poder de las instituciones y no el poder de la corrupción, la picaresca y la improvisación.

Al-Quds al-Arabi LONDRES القدس العربي
26 de enero de 2006
Traducción de Mercedes Juliá

Original en árabe