Los americanos tienen una aspiración en Iraq y cada día el nuevo “mecanismo del diálogo” político les consigue una serie de objetivos provisionales que proponen sus aliados en la región, concretamente Riad, Ammán y El Cairo, a su manera, después de cambiar su método antiguo de no dialogar con los vecinos y amigos, especialmente con Iraq, y abrirse a escondidas a un diálogo diplomático a través del que exponer sus intenciones y exigir ayudas de los países vecinos por primera vez, como informa una fuente jordana al respecto. Este diálogo político americano que tiene lugar a puertas cerradas es diplomático hasta el momento y se han encargado de él las embajadas estadounidenses en varias capitales de la región, sobre todo las tres señaladas, y puede decirse sobre él que varios países árabes vecinos de Iraq han empezado a relacionarse con una realidad política nueva cuyo eje es el reconocimiento por parte de América de que se han cometido errores en la planificación política y, a cambio, el reconocimiento de una “crisis” y que para superarla necesita apoyos, lo que quiere decir que América de hecho pide ayuda en Iraq.
Lo que está claro es que los socios de los EEUU dentro de Iraq, ante la nueva situación, promoverán en breve la celebración de una serie de encuentros sin precedentes entre los estados vecinos árabes y los socios de gobierno en Iraq o los nuevos gobernantes iraquíes. Basándonos en datos a los que ha tenido acceso Al-Quds al-Arabi, los americanos ya han definido un conjunto de objetivos políticos para esta etapa, el más importante de los cuales es la “participación de los sunníes” como sea en la tarta del gobierno y el petróleo y abandonar el proyecto de alejarlos y de los símbolos exiliados iraquíes, además de buscar un interlocutor “sunní” que no hable en nombre de la resistencia, sino que ayude a encontrar un canal por el que dialogar con la resistencia o con alguno de los grupos armados en concreto.
Los americanos, según las comunicaciones, clasifican a los grupos armados iraquíes e informan de que buscan a quien negocie en nombre de la resistencia organizada por el partido Baath fundamentalmente y a quien negocie en nombre de algún grupo militar religioso sunní incluido entre los que se han armado después de la ocupación e igualmente buscan a quien negocie en nombre de las grandes tribus sunníes iraquíes principales.
Los americanos también han informado de que están dispuestos a dar importantes pasos para que tenga éxito la iniciativa de buscar un socio y entre los pasos que se han propuesto está reducir las intensas medidas de seguridad alrededor de algunas zonas sunníes a cambio de garantías de los líderes tribales de que no se emprenderán acciones armadas contra el ejército americano. También están dispuestos a liberar a todas las mujeres que hay en sus cárceles y a un gran número de detenidos y encarcelados; así como a acelerar los juicios y entregar a los jueces iraquíes los expedientes de cientos de encarcelados según se acuerde.
Y los objetivos no se detienen en estos límites, porque los americanos dentro de Iraq hablan ahora de un gobierno de “unidad nacional” iraquí con participación básicamente de representantes sunníes, una representación que superará la anterior cuota propuesta a los sunníes por parte de la coalición y el gobierno provisional iraquí, lo que quiere decir una cuota mayor que la propuesta de chiíes y kurdos.
De hecho, los americanos empiezan a dialogar de forma privada con las autoridades chiíes iraquíes bajo el lema de un gobierno de unidad nacional que incluya símbolos en los que confíe la resistencia baathista y ponga límites al lado sunní. Las propuestas americanas hasta ahora han encontrado una resistencia violenta por parte de los chiíes aunque fuentes de Al-Quds al-Arabi afirman que los americanos han hablado con líderes chiíes con contundencia y les han hecho saber que tienen delante dos opciones y ni una más. La primera es tomar la realidad de su cuota y prerrogativas después de la ocupación y tomar el poder y el gobierno y dedicarse a alejar a los sunníes a cambio de que los americanos desistan de operaciones políticas que les disgusten, y empezar a pensar en los planes de retirada del ejército americano preparados con anterioridad, con el fantasma de guerra civil que esto implica y las posibilidades de reforzarse los grupos terroristas. Los americanos han hecho saber que no se inmiscuirán en este caso y los chiíes se enfrentarán a la entrega de un país desgarrado, donde la opción de la guerra civil será lo que primero amenace su proyecto político y la estabilidad de la región. La segunda alternativa es demostrar la flexibilidad necesaria y permitir a los americanos actuar para buscar un interlocutor con quien negociar y ponerse de acuerdo sobre una cuota aceptable para los sunníes en el gobierno de salvación nacional que disperse sus temores y los haga partícipes también de la cuota petrolífera y no política. Los americanos han informado al respecto de que este plan significaría que se reducirían en al menos un 80% las actividades de la resistencia y el terrorismo y se encontraría un socio sunní que colaborase con la estabilidad, la seguridad y la reconstrucción e impediría que las organizaciones terroristas armadas fueran apoyadas por los sunníes y usadas como excusa.
A este respecto los americanos imaginan que el terrorismo será eliminado en el contexto general de la nación y que el gobierno que representen los sunníes y los chíies juntos estará preparado para caer sobre las organizaciones terroristas insumisas y ayudarán a los americanos en esto.
Por ahora no se sabe si las principales agrupaciones chiíes están dispuestas a este arreglo americano, porque algunos chiíes, concretamente la organización de Abd al-Aziz al-Hakim, ha declarado que el objetivo de este guión no es la estabilización de Iraq ni evitar una guerra civil sino solucionar el propio dilema americano. Pero lo importante de todo esto es que las capitales árabes han empezado ahora su apoyo, por medio del nuevo escenario americano y de las peticiones que se les hace, y es un escenario que defiende con fuerza la secretaria de estado de EEUU, Condoleezza Rice, y al que la Casa Blanca se dedica actualmente.
Este escenario, según nuestras fuentes, ha dado resultados después de realizarse el “acercamiento” a los sunníes con el objetivo estratégico americano de ceder dentro de Iraq, porque los sunníes, tanto religiosos como laicos, son los únicos que pueden jugar un papel en la creación de un equilibrio futuro en el gobierno de Iraq con el peso religioso y político chií especialmente después de que Washington asegurara que la religión tendrá un lugar primordial en el futuro gobierno iraquí y de que se pusieran de acuerdo en que las definiciones laicas en la elite chií no pueden resistir a la fundación religiosa que lo controla todo.
Por consiguiente, la ocupación americana en cualquier caso seguirá sin poderse desembarazar de la naturaleza religiosa del estado iraquí en el futuro, así que deberá ser un estado religioso con un equilibrio a la vez de chiíes y sunníes en lugar de que una sola de las partes acapare el poder.

Al-Quds al-Arabi LONDRES القدس العربي
31 de enero de 2006
Traducción de prensaarabe.com

Original en árabe