El fenómeno de la infiltración de emigrantes clandestinos en navíos influye en la asignación de primas económicas específicas para la Dirección General de la Seguridad Nacional.
Un número importante de compañías navieras localizadas en el puerto de Tánger se quejan de la propagación del fenómeno de la infiltración de emigrantes clandestinos en sus navíos a pesar de las medidas de seguridad aplicadas en la estación aduanera en los últimos tiempos.
Los propietarios de las compañías temen la presentación por parte de las autoridades españolas de un nuevo texto legal que forzará al pago de altas sanciones económicas a toda compañía, por cuya negligencia, se detengan a candidatos a la emigración ilegal en las dependencias de sus barcos.
Además, dicho texto legal, que insta a las compañías a examinar la identidad de los viajeros antes de embarcar, no ha sido aún puesto en aplicación a causa de la presión que ocasiona el periodo de cruce de la colonia marroquí residente en el extranjero.
Esta situación ha ocasionado la caída en los beneficios de las compañias por las tareas de vigilancia privada, a pesar de que todas las compañias de transporte marítimo de viajeros, en total ocho en el puerto de Tánger, paga a la dirección general de la seguridad nacional una suma de dinero que asciende a entre cinco y siete millones de céntimos al mes [entre 5000 y 7000 euros], a cambio de los servicios que llevan a cabo miembros de la seguridad en el sellado de pasaportes y vigilancia de los pasajeros. Bastantes trabajadores del puerto consideran que éstas labores son la auténtica función de la policía de fronteras, y no un servicio añadido, sobre todo si se considera que las mismas labores son llevadas a cabo por la Guardia Civil española sin que se obligue al pago de suma alguna a las compañías que operan en el puerto de Algeciras.
Otras fuentes de la seguridad consideran que (estas sumas) son una suerte de compensación por las horas extras en consideración a las condiciones de trabajo en el puerto. Sin embargo, otras fuentes señalan que “un grupo de policías del puerto no se benefician en absoluto de ellas, entre ellos hay algunos que ganan una cantidad exigua en comparación con los beneficiados de la dirección general, que conocen muy bien lo que ocurre en el puerto.”
Según la investigación realizada por las autoridades del puerto de Tánger, la mayoría de los que llevan a cabo la vigilancia en el área de la emigración clandestina permiten el embarque en los navíos con ayuda de otros individuos a cambio de cantidades de dinero que llegan a los seis millones de céntimos en algunos casos. Y ésa es la razón que empujó al resto de los servicios encargados con la vigilancia a desempeñar las funciones de la policía de fronteras.
La semana pasada fue detenida en el interior de un barco que se dirigía al puerto de Algeciras una mujer que reconoció, en sus primeras declaraciones, haber pagado cinco millones de céntimos a uno de los encargados de la seguridad a cambio de (facilitar) su huida. La misma semana fueron devueltos quince candidatos a la emigración clandestina tras llegar al puerto español de Tarifa, y fueron puestos en libertad sin que se les investigara, según afirmó una fuente del puerto de Tánger, lo que suscita dudas sobre la forma en que se infiltraron en el barco en el puerto de Tánger. Mientras tanto, resuenan con fuerza en el puerto de Tánger informaciones sobre la existencia de una red especializada en la emigración clandestina, que opera entre los puertos de Tánger y Algeciras.
Conviene señalar que policía del puerto de Tánger trasladó a la delegación general un grupo amplio de organizadores de la emigración clandestina, entre ellos miembros de la seguridad y empleados en las compañías navieras. Sin embargo, la instigación al enriquecimiento rápido frente al incremento continuo de las peticiones de los que desean hacer realidad el sueño de la emigración ha convertido la práctica totalidad de las campañas contra este fenómeno en algo coyuntural que no llega a los cabecillas de las redes.
Al Ahdath Al Magribiyya CASABLANCA الأحداث المغبرية
2 de febrero de 2006, pág. 6
Mohamed Kouiman Al-Amrati
Traducción de Nadi Nouaouri
